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Capítulo 4 – Esos ojos

Esos ojos del general, esos ojos que aquél día, en aquél campo de batalla no pudieron evitar llorar…

Muchos años han pasado ya, años de paz, justicia y relativa libertad. Esos ojos, que miraban el mundo sobre un caballo en un campo de batalla, hoy lo hacen desde una posición muy diferente.

Pero ésta historia no se centra en esos días, la historia que quiero contar nos hará viajar atrás en el tiempo, cuando esos ojos aun no sabían llorar, cuando no habían sufrido ni por el amor, ni por la maldad.

Foto Ojos

Los jóvenes ojos se abrieron al mundo una mañana temprano, ilusionados por el acontecimiento que iba a tener lugar ése día. Nerviosos también por la cantidad de gente importante que verían.

Toda historia está hilada a partir de fragmentos, pequeñas historias personales. Algunos de éstos fragmentos son muy importantes o emocionantes, otros no tanto, pero todos son imprescindibles para que el final de la historia sea el que es, el que debe ser. Cada fragmento de la historia tiene sus héroes, sus protagonistas, muchas veces totalmente anónimos.

El dueño de esos ojos es protagonista de un fragmento de la historia, un fragmento cuya importancia deberá ser juzgada al final del relato. Todo protagonista, por pequeños o poco importantes que puedan resultar sus avatares, suele tener un nombre, y éste no iba a ser menos.

Ésta es la historia de…

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