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Científicos mandan la semilla de la vida al planeta vecino

Hace solo unos años que desde la agencia espacial internacional se sugirió la posibilidad de llevar la vida a otros planetas. Hacerlos habitables para que podamos colonizarlos.

Últimamente, las guerras han ido en aumento, o puede que al haber mejores medios de comunicación nos enteremos con mayor velocidad y crudeza de las injusticias que ocurren. Muchos paises tienen bombas atómicas y por si fuera poco, los medios energéticos que actualmente usamos se están agotando.

Un panorama desalentador ciertamente. Cuando hace unos años conseguimos pisar las lunas y se empezaba a hablar del turismo espacial, de la colonización de otros planetas, se hacía orientando el asunto hacia el ocio. Hoy en día, hay que ser realistas y pensar en la supervivencia.

Tarde o temprano, a alguien se le irá la mano en una de esas guerras que estallan cada día y nos iremos todos al garete, por lo que tendremos que buscar un refugio. Los científicos han mirado al cielo y el único candidato válido es nuestro planeta vecino. Tiene una gravedad algo mayor que la nuestra y al no tener una atmósfera estable aun es inhabitable. Entonces, ¿cómo haremos para poder vivir en ese planeta?

Ayudados por ingenieros genéticos, los miembros del equipo que está estudiando este proyecto desde hace años, han creado un alga que será la solución de nuestros problemas. Este alga está modificada genéticamente para reproducirse a velocidades tremendas y para resistir a mayores inclemencias del tiempo de las que sufriría en este planeta. Además, estas algas se alimentan de dióxido de carbono y producen oxígeno. Con lo que en unos cuantos años, habrá una atmósfera con el suficiente oxígeno para que podamos respirar.

Hoy, se ha lanzado al espacio y rumbo a nuestro futuro hogar una nave con la semilla, el germen de la vida que permitirá que la esperanza no muera. Miles de nosotros hemos mirado al rojo cielo mientras la nave envía, como si fuera una carta en una botella, un mensaje de vida. Nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos, podrán tener un sitio seguro en el que sobrevivir y perpetuar nuestra historia, nuestros recuerdos.

Esperemos que a ningun señor de la guerra se le ocurra pulsar el botón rojo antes de que podamos establecer una colonia de los nuestros en el nuevo mundo. Si algo así pasara, al menos ya habríamos propagado la vida a otro planeta de este sistema solar. Con nosotros o sin nosotros, la vida se abriría camino.

De todas formas no nos debemos rendir con nuestro amado planeta rojo, el que hemos destrozado a base de guerras y contaminación a lo largo de decenas de miles de años. Esperemos, de todas formas, que las algas que hemos mandado a La Tierra florezcan con éxito.

FIN.

PD1: Advertencia: Este es un relato de ficción y sin ninguna otra pretensión que entretenerme un rato escribiendo algo.

PD2: Hablaré sobre la panspermia en otro artículo.

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