Anoche caminé o quizás volé entre vías intrincadas. Anoche luché contra el viento en una batalla que no sé si gané o perdí. Una carrera frenética por llegar antes a mi destino, o por evitar que mi destino llegara a mi. Evité los lugares demasiado oscuros, sabía que me acechaban. No iban a permitir que llegara a tiempo y pondrían todo de su parte para hacerme caer, trastabillar, rendirme. Al fin, se hicieron visibles.
Una sombra amenazante surgió detrás de un muro… salté. No se si grité, solo sé que corrí. Mis piernas ardían como lenguas de fuego que quemaban el asfalto, que derretían mi energía, mi ya escasa voluntad.
Una voz me pedía que parara, que me dejara caer al suelo. Dejar de sufrir sería sencillo y rápido, quizás un solo instante de dolor y al fin la paz. Pero no cejé en mi empeño, Ella me esperaba. Apreté los dientes, cerré los ojos y aceleré.
De pronto los abrí y me sorprendí, eran muchos. Nunca habían sido tantos ni se habían dejado ver tan abiertamente. Me frené en seco y en ese momento mis piernas latían, palpitaban como si fueran a estallar. Tenía fuego dentro de las piernas, fuego que quemaba. Los pulmones también me ardían, no daban más de sí, era el fin.
- ¡¡No podrás continuar!! – Se alzó una voz gutural, una voz que había oido en sueños. Una voz que ahora, tenía rostro. El rostro del odio, el rostro del terror… la maldad en persona.
Traté de mover las piernas y no lo conseguí, traté de gritar y un pozo negro de angustia enterró cualquier sonido que pudiera emitir con mi voz. Al fin, lloré.
Lloré de rabia porque no lo podía consentir, no podía permitir que acabara así, Ella me esperaba. Estaba allí, tras esa barrera de seres inmundos, amenazantes y sin una pizca de compasión en la mirada.
Solo sé que corrí. Me rendí a mi suerte y corrí.
No sé como pasó, cuando abrí mis ojos empapados en lágrimas… Ella estaba allí. Solo Ella.
Alrededor todo quietud, todo paz. El sonido del mar acariciaba mis oidos y la arena relajaba mis piernas. Ella llenaba el oscuro cielo con su mirada. Ella me miraba.
Anoche la encontré.


Lo dijo Bitacoras.com, el Octubre 7 2008 @ 8:52
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
Lo dijo Truji, el Octubre 7 2008 @ 11:26
Bonita historia de amor.
¿Eso de Bitacoras no es spam? Ya sé que sólo quiere que le visiten, como yo, pero yo al menos cambio el texto.
Cuando escribió este comentario, Truji hablaba en su blog de Regreso al Futuro
Lo dijo acatos, el Octubre 7 2008 @ 15:07
Bitacoras lo agrega automáticamente. Igual que se agrega el último post de tu blog en tus comentarios. Tienen un robot que me manda ese comentario cada vez que aparece una nueva anotación en mi feed. A veces lo borro y a veces lo dejo.
Ellos ponen su enlace en el blog y en su web aparece el artículo. Simbiosis, no spam.
Lo dijo Reena, el Octubre 9 2008 @ 9:01
Qué chulo! quienes eran esos que te impedían llegar a la playa?
Cuando escribió este comentario, Reena hablaba en su blog de La fiesta del Lunes
Lo dijo acatos, el Octubre 9 2008 @ 18:14
Gracias
Sobre el significado…
¿Cual es tu hipótesis?
Lo dijo Cuando era pequeño | Acatos, el Octubre 23 2008 @ 7:42
[...] preguntaba cómo sería cuando fuera un adulto. Qué preocupaciones tendría, qué aficiones, qué miedos, qué alegrías. Me preguntaba si amaría, si odiaría. Cuando era pequeño me preguntaba si yo, de [...]
Lo dijo La Playa de Las Canteras | Acatos, el Febrero 6 2011 @ 22:40
[...] protagonista en el planeta Acatos en otras ocasiones… uno de los (para mi gusto) mejores post lo escribí en el año 2008 justo después de soñar con la playa. Me guardé un trocito de la playa por si un día tenía que [...]