Capítulo 3 – ¡A por la Luz!


… “¡A por la Luz!” fueron las palabras que gritó el general al concluir su discurso de ánimo, justo antes de lanzarse en mortal estampida contra el enemigo.

Cuatro horas de odio y fuego habían pasado ya… y solo quedaba paz. La paz que se consigue en un campo de batalla con la siempre fría y dolorosa presencia de la muerte.

Era díficil contabilizar las bajas, complicado no aflijirse por tamaña ofensa a la vida. Era tarea casi imposible determinar quién había salido victorioso de semejante baño de sangre… Si tiene sentido hablar de victoria cuando la pérdida es tal, que no puedes imaginar nada peor, o quizás si.

- Mi general, hemos ganado, a costa de muchos nobles guerreros, las posiciones al otro lado del rio. El ejército enemigo está casi fulminado.

- Como el nuestro entonces, mandad socorrer a los heridos, asegurad las posiciones… No ejecuteis a los prisioneros, no quiero que haya más muerte bajo éste sol.

En ese momento, un miliciano que no tenía heridas de consideración, se acercó a prisa al general. Muy nervioso y exhausto.

- !Mi señor! !Mi señor! Estaba buscando supervivientes en el río, y encontré algo… Encontré un cuerpo…

- Habla de una vez, no tengo todo el día.

- …seguidme mi señor… es importante que lo veais con vuestros ojos…

A por la luz

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